Remo #11 | A la quiebra

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18-JUL-2026 | En apenas 45 días, Misiones perdió dos industrias emblemáticas en dos regiones diferentes. Primero fue Linor, el histórico aserradero del municipio sureño de Azara. Después llegó el anuncio del cierre definitivo de Dass, la fábrica de calzado y principal empleadora de Eldorado. Golpeadas por las políticas económicas del gobierno nacional, principalmente la apertura de importaciones y la pulverización del consumo, ambas dejan a cerca de 2.000 familias sin su principal sustento económico.

Aunque Linor, en Azara, y Dass, en Eldorado, atravesaron distintas crisis en los últimos años, el golpe letal se lo terminó dando el actual gobierno nacional, con el presidente Javier Milei y su programa Económico. Ambas empresas se inscriben en un listado de más de 1.081 empresas, comercios y pymes que cerraron en los últimos dos años solamente en Misiones. A eso se suma la pérdida del 11,4% del empleo registrado entre 2024 y lo que va de 2026, según datos oficiales.

El escenario coincide con el panorama nacional, donde la producción enfrenta una combinación de apertura de importaciones, caída del consumo y un fuerte retroceso de la actividad industrial. El resultado se observa con crudeza en las economías regionales, y siembra la desesperanza en poblados donde muchas veces son una o dos industrias las que generan la mayoría de las fuentes de empleo.

22.000 pares de zapatillas por día

Dass desembarcó en Eldorado en 2007 y llegó a convertirse en una de las plantas de calzado deportivo más importantes del país. Fabricó zapatillas para Nike, Adidas, Fila, Umbro y Asics, superó los 22.000 pares diarios y generó alrededor de 1.500 empleos directos, además de cientos de puestos indirectos vinculados al transporte, los servicios y el comercio.

Su cierre definitivo pone fin a casi dos décadas de producción industrial en la ciudad, y sume a cientos de familias en la angustia de una fuente de trabajo que no va a volver.

El aserradero que buscó exportar a Estados Unidos

Fundada en 1999, Linor fue durante décadas el motor productivo del sur misionero. De ser un pequeño aserradero, pasó a abastecer con pallets a compañías como Coca-Cola, Arcor, Quilmes, Loma Negra y Ledesma.

En 2022, todavía se la presentaba como un ejemplo del potencial industrial de Misiones, con proyecciones de exportación hacia Estados Unidos. Hoy, el conflicto sigue abierto. Los trabajadores reclaman el pago de salarios e indemnizaciones, mientras crece la incertidumbre en una localidad con escasas alternativas laborales.

"Reconvertirse o la quiebra"

Durante su campaña presidencial, Javier Milei sintetizó su visión sobre las empresas que no pudieran competir con una frase que todavía resuena: "Van a tener que reconvertirse o irán a la quiebra". La profecía se cumplió, ante la endeble reacción de los sectores afectados, en un contexto de debilidad extrema del sindicalismo.

Linor y Dass son postales de un entramado productivo que se desangra, y dejan atrás los proyectos de vida de trabajadores, comercios, transportistas, proveedores y comunidades enteras que ven apagarse sus principales motores económicos. "En Azara ni siquiera hay Uber. ¿Cómo vamos a ganarnos el pan?", se pregunta uno de los obreros afectados por el cierre de Linor. Es una inquietud que atraviesa a buena parte de la Argentina productiva, mientras se vislumbra un futuro cada vez más aciago.


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