Remo #14 | Otro cumpleaños en ausencia
15-AGO-2026 | El pasado lunes 10 de agosto, Candela Correas de Melo cumplió 24 años, pero hace más de ocho que su familia no sabe dónde está. Su padre la buscó por varias provincias y países limítrofes, pero aún no la encuentra. La Justicia provincial tampoco aportó nada en casi una década, pero se niega a soltar la causa para que pase al fuero federal.
La tarde del 3 de febrero de 2018, Candela Correas de Melo, de 15 años, salió de su casa en la Colonia Río Victoria, cerca de San Vicente, para encontrarse con su novio, Carlos Da Silva, de 19. Iban a cenar en la casa de los padres de él, pero desde aquel sábado, su familia no sabe dónde está. Ocho años y medio después, sigue registrada como búsqueda activa en la base de datos de Missing Children Argentina.
Su padre, Pablo, dice que cada 10 de agosto, pasa el aniversario como un calvario.
Una pista que se perdió
Candela había comentado a su familia que aquel fin de semana de verano de 2018, quedó en cenar con Carlos Da Silva, su novio de 19 años, en la casa de los padres de él. La madre de Candela, Nilda Galeano, la vio por última vez sentada en el sillón de la casa, enviando mensajes desde su teléfono.
Al día siguiente, domingo 4 de febrero a las 14:36, la madre y el padre de Candela recibieron al mismo tiempo, un mensaje enviado desde su teléfono. Decía que ella no estaba con Carlos y que se iba a ir lejos. Para Pablo, el padre, la forma de escribir no coincidía con la de su hija. Dos años y ocho meses después, una pericia sobre el celular le dio la razón: el estilo de redacción no se correspondía con sus mensajes anteriores.
La causa se inició en el juzgado de instrucción provincial como privación ilegítima de la libertad. Da Silva, indagado por la justicia, sostuvo siempre la misma coartada: esa noche había estado en una pizzería del centro de San Vicente, con familiares que lo respaldaron como testigos. Estuvo detenido ocho días y salió libre por falta de pruebas. Cuando Pablo pidió las cámaras de esa pizzería, 45 días después, ya era tarde: el sistema grababa en ciclos de 30 días y las imágenes se habían sobrescrito.
Un padre que busca
Pablo no vivía en San Vicente cuando su hija desapareció. Separado de Nilda desde que Candela tenía 10 años, se había mudado a Buenos Aires con otros dos hijos, y la había visto por última vez el 5 de septiembre de 2017. Llegó a Misiones recién el 8 de febrero de 2018, cinco días después de la desaparición, y desde entonces se puso la búsqueda al hombro.
Marchas, petitorios, carteles pegados desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Allanamientos por su cuenta en burdeles de Corrientes siguiendo pistas y rumores. Dos viajes a Paraguay y una docena de ciudades recorridas en Brasil. Todo, según cuenta, con recursos propios, sin ayuda económica ni contención psicológica del Estado. "Lo que lo hice, lo hago y lo voy a seguir haciendo son por mérito mío, de mi trabajo, de mis cosas, mis viajes, mis gastos", remarca.
Ocho años después, sigue siendo un padre que busca sin apoyos, y cuenta que nunca apaga su teléfono, por si llega un mensaje o llamado con alguna pista nueva.
Un expediente quieto
El pedido central de Pablo en ocho años, es que la Justicia cambie la carátula de la causa, "Privación ilegítima de la libertad", a "Desaparición forzada" o "Trata de personas", para que el expediente pase al fuero federal. Para que eso suceda, le dijeron a Pablo que necesitan una prueba concreta que justifique el cambio (prueba que el mismo juzgado no la ha producido), o que el propio juez se declare incompetente. Ninguna de las dos cosas sucedió. "Hablé con él y se lo pedí. El secretario me dijo que le iba a comunicar a él también para que se declare incompetente, pero hasta la fecha de hoy no lo hace", contó Pablo.
La investigación sigue en el fuero provincial, a cargo del fiscal Rodolfo Andrés Cáceres y el juez Gerardo Casco, del Juzgado de Instrucción 3 de San Vicente. En ocho años y medio, su trabajo no tiene imputados, ni pruebas nuevas, ni una explicación oficial sobre por qué el expediente no arroja novedades.
Candela cumplió 24 años la semana pasada. Los funcionarios que deberían responder por su búsqueda en más de 8 años, no cumplieron con nada.
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