Remo #16 | Memorias del periodismo afroargentino
12-SEP-2026 | Durante décadas se repitió que la población afroargentina había desaparecido hacia fines del siglo XIX. Pero los archivos dicen otra cosa: en la segunda mitad del Siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, se editaron en Argentina al menos una veintena de periódicos y revistas de afrodescendientes mientras en países cercanos y lejanos, la esclavitud seguía vigente.
Durante más de un siglo, la historiografía argentina construyó el relato del periodismo nacional sin lugar para sus editores negros y no fue por falta de material: la hemeroteca y el archivo guardaban, sin que nadie los cruzara sistemáticamente, la prueba de que esa prensa existió, circuló y disputó sentido puertas adentro y puertas afuera de su comunidad. Recién en las últimas décadas, algunos investigadores empezaron a juntar esas piezas.
Distintos investigadores, un hallazgo compartido
El docente e investigador de la Universidad Nacional de La Plata César Luis "Tato" Díaz identificó más de veinte periódicos y revistas impulsados por afroargentinos durante la segunda mitad del siglo XIX. Publicó sus hallazgos primero en "Los negros porteños, también hicieron periodismo" (1998) y los profundizó seis años después en "Tras las huellas de un periodismo 'desaparecido'" (2004), en la revista Oficios Terrestres de la UNLP. Díaz remarca que esa producción permanece prácticamente ausente de los relatos tradicionales sobre la prensa nacional, pese a su volumen y continuidad en el tiempo.
Jean-Arsène Yao, catedrático de la Universidad Félix Houphouët-Boigny, en Costa de Marfil, expone un catálogo de publicaciones afroargentina y da cuenta de una cifra similar. Su trabajo, publicado también en 2004 en la revista francesa Amnis, bajo el título "El poder de la prensa, la prensa del poder", no se detiene en el listado de títulos: analiza la relación de esa prensa con el poder político de la época, y sostiene que esos periódicos no solo resistían, sino que constituyeron un poder en sí mismos.
A esas dos investigaciones se suma una tercera, más reciente, de Norberto Pablo Cirio, director de la Cátedra Libre de Estudios Afroargentinos y Afroamericanos de la Universidad Nacional de La Plata. Cirio indexó el conjunto completo de esta prensa en el trabajo "Indización de los periódicos afroporteños (1858 a principios del siglo XX)", y confirma el mismo panorama de vastas publicaciones silenciadas de la historiografía argentina.
El catálogo de Díaz
En "Los negros porteños, también hicieron periodismo" (1998) y en un trabajo posterior de 2004, Díaz reconstruyó uno por uno los títulos que compusieron esta prensa, con nombres, fechas y objetivos declarados por sus propios fundadores. El primero de todos fue La Raza Africana, también conocido como El Demócrata Negro, aparecido el 7 de enero de 1858 y redactado principalmente por Sandalio Escuti y Quiroga. Un mes después de que dejara de publicarse, uno de sus colaboradores, Lucas Fernández, fundó El Proletario, el 18 de abril de ese mismo año, con el propósito declarado de representar a la población afro en la esfera pública porteña. Ese segundo periódico cerró meses después por falta de pago de sus suscriptores: dependía casi exclusivamente de ellas, sin ingresos por publicidad.
A esos dos primeros títulos les siguieron La Broma, La Igualdad, El Unionista y La Juventud, entre otras publicaciones que se sostuvieron con distinta suerte durante el resto del siglo. En sus páginas se discutía educación, ciudadanía, trabajo, arte, discriminación, derechos civiles y organización colectiva, con una identidad editorial marcada y explícita.
En un editorial de 1877 titulado "Negros y Blancos", El Unionista sostuvo que los hombres se distinguen por su inteligencia o su dinero, pero en ningún caso por su color. La Broma, que desde 1880 se autodefinió como "órgano de las clases obreras", cubrió en 1878 una huelga tipográfica porteña y llamó a que las ideas socialistas se extendieran entre todas las clases obreras, no solo entre los tipógrafos.
La prensa como poder, según Yao
Más allá del listado de títulos, Yao propone una pregunta distinta: qué relación tuvieron esos periódicos con el poder político de su tiempo. Su respuesta es que constituyeron un poder en sí mismos, y que a la vez se convirtieron en instrumento del poder de terceros. Según su investigación, esta prensa tuvo un tímido despegue en 1858, un florecimiento en la década de 1870, y fue desapareciendo hacia 1880, con La Protectora como excepción: se sostuvo hasta 1910.
Esa relación con el poder político tuvo, según Yao, ejemplos concretos. La Igualdad y El Tambor recibieron subsidios de partidos políticos que buscaban el voto afroargentino en las elecciones presidenciales de 1868. En 1874, La Igualdad y El Artesano fueron financiados por los intereses de Avellaneda y Mitre, respectivamente, para las elecciones municipales de ese año.
No toda la prensa afroargentina aceptó esos términos. En 1879, La Broma rompió con la lógica de la cooptación electoral y anunció que no respaldaría a ningún candidato, denunciando que los políticos blancos usaban a la comunidad negra en época de elecciones para luego abandonarla. "Nuestro lema es unir no dividir", proclamó el periódico ese año. Mientras esto sucedía en Argentina, en países como Estados Unidos y Brasil la esclavitud todavía no había sido abolida.
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