Remo #08 | Aún no llueve café
27-JUN-2026 | Misiones ya tuvo producción cafetera: hasta los años 80 hubo 700 hectáreas en la zona centro y una empresa que empleaba a más de 300 personas, pero las heladas terminaron con todo. Hace 10 años, productores del Alto Uruguay retomaron la experiencia sin apoyo estatal y hoy, miles de colonos en crisis por la desregulación ponen sus expectativas en el grano. El Estado llegó con una Ley y Fondos específicos, pero la discusión reactiva la memoria y pone en tensión un dilema: producir con este Estado o sin este Estado.
Misiones ya produjo café. Hasta entrados los años ochenta, la zona centro albergaba cerca de 700 hectáreas plantadas de café. Una empresa llegó a emplear a más de 300 personas durante la temporada de cosecha. La avenida principal de Campo Grande todavía se llama Los Cafetales, y en el paraje Primero de Mayo pueden encontrarse todavía árboles de café entre las faldas de los cerros, sobrevivientes silenciosos de aquella producción. Pero las heladas de aquellas décadas pasadas arrasaron con los cultivos y las empresas que trabajaban en la zona redirigieron sus recursos hacia otras producciones o hacia otras regiones.
Lo que las heladas se llevaron, el cambio climático parece estar devolviendo. Las temperaturas del noreste argentino se vuelven progresivamente más aptas para el cafeto, y en Brasil la frontera productiva se corre hacia el sur, cada vez más cerca del límite con Misiones. Ese corrimiento no pasó desapercibido para algunos productores del Alto Uruguay que, sin esperar que nadie se los dijera, empezaron a experimentar por su cuenta. El contexto económico lo justificaba: Argentina importa prácticamente la totalidad del café que consume, con compras externas que en 2024 superaron los 211 millones de dólares, según el INDEC.
La vuelta del café
En 2017, un vecino del pueblo de El Soberbio (Misiones, Arg.) plantó en su chacra unos plantines que había conseguido de Brasil. Crecieron bien y produjeron semillas. Ahí fue cuando Marcos Dos Santos sintió interés por la planta y empezó a injertar plantines en su chacra del kilómetro 16 de la ruta 15, también de El Soberbio. Los primeros años fueron de prueba y error: algunas variedades no resistieron las heladas, otras no toleraron la humedad excesiva de la región. Durante seis años fue ajustando la genética hasta dar con la combinación que buscaba.
En 2023 logró estabilizar una variedad adaptada al clima local: la arara, un híbrido de arábica desarrollado en Brasil que combina resistencia a heladas y humedad con buena calidad de taza. "Resistió mejor que ninguna otra las heladas más fuertes, sin que dañara los frutos ni la estructura de la planta", explicó Dos Santos a Caíco. Con esa planta en mano, fundó Los Leones del Mercosur S.A.S. y comenzó a construir un proyecto de escala: ahora dice tener compradores en Marruecos, Japón y Estados Unidos, espera terminar un galpón de acopio y procesamiento en construcción en el kilómetro 24 de la ruta 13 de El Soberbio, y se propuso como meta conseguir 2.000 hectáreas plantadas, otorgando plantines a la misma cantidad de productores. Cada uno de esos productores, deberá firmar un contrato de exclusividad de abastecimiento de café a Leones del Mercosur por 15 años, la estimación de vida útil de la planta.
Desde 2023, la empresa registró en planillas propias a cerca de 10.000 productores interesados. El plan contemplaba la entrega de 3 millones de plantines, pero tres años después, los plantines comprometidos no llegaron. La importación desde Brasil hasta ahora funcionó de manera informal, sin registros ante el SENASA, y los trámites para regularizarla se dilataron durante casi tres años. Miles de productores que habían preparado tierra abonada siguieron esperando. Eso produjo un quiebre en la empresa, con la partida de Gustavo Teixeira, a quien presentaremos más adelante.
Dos Santos afirma que en 2024, la directora de la Biofábrica de Misiones visitó sus plantaciones con personal técnico de la empresa estatal. "Fueron a ver las plantas, y sin decirme nada tomaron la idea", dijo a Caíco.
Después, el Estado
En enero de 2026, cuando las experiencias privadas en el Alto Uruguay ya acumulaban casi una década, el Gobierno de Misiones anunció sus primeros ensayos oficiales para evaluar la viabilidad del café como alternativa productiva. Los ensayos reunieron a la Biofábrica Misiones, la Cooperativa Agropecuaria Yapeyú, la Escuela Agrotécnica de Eldorado, el IMAC (ex IFAI) y otros organismos provinciales, en parcelas ubicadas en Eldorado, Guaraní y San Vicente. Se probaron cuatro variedades —Geisha, Catuaí 3, Arará y una genética local recuperada de plantaciones antiguas de Coffea robusta— en sistemas agroforestales. La primera cosecha experimental se proyecta para 2027.
En abril de 2026, el Ministerio del Agro organizó en Eldorado la primera jornada técnica pública sobre el café como alternativa productiva para la chacra misionera. Convocó a especialistas, investigadores y representantes de organismos provinciales, pero los productores que llevaban años de experiencia en el campo no fueron invitados a exponer.
En mayo de 2026, la Cámara de Representantes sancionó el Programa de Promoción del Cultivo y Comercialización del Café, impulsado por el diputado Juan José Szychowski, yerbatero de la región sur de Misiones y ex presidente del Instituto Nacional de La Yerba. La ley de su autoría declara de interés provincial toda la cadena cafetera, desde el cultivo hasta la comercialización, y crea un Fondo de Desarrollo Cafetero y un Registro Provincial de Productores, ambos a cargo del Ministerio del Agro y la Producción. La inscripción al registro es voluntaria, pero es condición para acceder a los beneficios: plantines, subsidios, créditos a tasa subsidiada y exenciones impositivas. Lo que el sector privado intentaba hacer sin respaldo estatal, el Estado lo institucionalizó y lo puso bajo su órbita.
La memoria y la sospecha
No todos los productores misioneros miran el Programa con expectativa. Hay quienes lo observan con la desconfianza que da el historial. El antecedente más citado es la Jatropha: 15 años atrás, el gobierno de Maurice Closs recibió millonarios subsidios nacionales para la investigación y desarrollo de biocombustibles a partir de esa planta oleaginosa. La ley que habilitó el programa fue impulsada por el diputado Carlos Rovira. Pero las denuncias posteriores mostraron que esos fondos nunca se invirtieron conforme al proyecto: no existieron plantaciones, ni producción de combustibles, ni rastro alguno del destino del dinero. En 2017, el fiscal federal de Posadas, Jorge Campitelli, instruyó un expediente por asociación ilícita, malversación de caudales públicos y negociaciones incompatibles contra Closs, Passalacqua, y otros funcionarios del período. La causa sigue abierta sin resolución. Los productores consultados por Caíco dicen que el programa cafetero, de nuevo, "es pura 'bulha' del gobierno para tener fondos para la política".
Andrés Barchuk, de Mojón Grande, ilustra el patrón que estos sectores denuncian. Barchuk lleva más de diez años haciendo seguimiento del microclima de su chacra en ladera y experimentando con plantines de café entre árboles. En 2022 el productor presentó personalmente su proyecto al entonces gobernador Oscar Herrera Ahuad. El funcionario, que mostraba desconfianza de las posibilidades del cultivo en la provincia, comprometió apoyo económico si recibía un proyecto formal. Barchuk lo envió, pero nunca recibió una respuesta. Unos años después, el gobierno provincial sancionó una ley de fomento del café que concentra en el Ministerio del Agro exactamente las funciones que productores como Barchuk venían desarrollando por su cuenta.
Al interior del propio sector privado, la llegada del Estado aceleró una fractura que ya estaba latente. El 18 de junio de 2026 Gustavo Texeira, socio de Dos Santos en Los Leones del Mercosur, anunció su desvinculación de la empresa. El motivo que presentó fue que hubo tres años de incumplimientos de parte de Dos Santos, y constante falta de transparencia en los trámites. En el mismo mensaje anunció que buscaría articular con el Ministerio del Agro provincial para que los recursos lleguen a los colonos. Dos Santos respondió por audio: no acepta la política provincial en el proyecto, ya concretó reuniones con el Ministerio de Economía en Buenos Aires y gestiona una audiencia con el presidente, postergada para agosto. Tiene además el registro ante SENASA de sus plantines y confirma la entrega de 3 millones para noviembre de 2026.
Los colonos que prepararon tierra, que firmaron planillas y esperaron años por plantines que no llegaron, quedaron en el medio de esa fractura. Muchos de ellos son los mismos que vieron fracasar proyectos anteriores y que hoy miran el Programa provincial con la misma mezcla de necesidad y desconfianza. La discusión cafetera los enfrenta a una tensión conocida: producir con la "participación" de un Estado provincial que distribuye fondos discrecionalmente, o sin intervención estatal actualizando antecedentes de otras empresas que también dejaron compromisos incumplidos, estafas y deudas antes de retirarse de la región. La discusión cafetera está trayendo más desvelos que certezas.
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