Remo #03 | El fútbol nació en la selva
23-MAY-26 | La historia oficial dice que el fútbol nació en Inglaterra. Pero mucho antes de que el balón de cuero rodara en suelo británico, ya había pies descalzos jugando con pelotas. Esta es la historia de un partido que todavía está por definirse.
Ingleses vs. Guaraníes
La historia oficial atribuye la creación del fútbol a Inglaterra, país que reglamentó el juego en 1863 a través de la Football Association, la primera asociación formal del deporte. Esa fecha, dicen, es el punto de partida. Pero esa no es necesariamente la historia completa.
Los registros jesuíticos documentan desde 1639 el "manga ñembosarái" ("juego del balón con los pies", en idioma guaraní) en las reducciones guaraníes. Es decir, más de dos siglos antes de que la FA redactara su primer reglamento. Lo que hicieron los ingleses fue codificar, reglamentar y difundir globalmente un juego. Lo que hicieron los guaraníes, mucho antes, fue inventarlo.
La diferencia entre ambas historias no es solo cronológica. Es una diferencia de poder. La historia hegemónica se escribe desde los centros que tienen la capacidad de imponer sus relatos. Inglaterra tenía imperios, academias, prensa y organismos internacionales. Las reducciones guaraníes tenían crónicas jesuíticas y una pelota de caucho que nadie en Europa conocía todavía.
Reivindicar el origen guaraní del fútbol no es una cuestión de nacionalismo deportivo. Es una pregunta sobre cómo se construye el conocimiento y quién tiene derecho a nombrarlo. "Nuestra América tuvo muchos aportes culturales a la historia universal", dice Marcos Ybañez, investigador y escritor paraguayo. "El fútbol no nace en Inglaterra. Nace en nuestra América, en los pies guaraníes."
El escenario de esta historia es el pueblo de San Ignacio Guazú, donde los jesuitas vieron jugar por primera vez a los guaraníes.
El Vaticano y los jesuitas
En junio de 2010, mientras se disputaba el Mundial de Fútbol en Sudáfrica, el diario vaticano L'Osservatore Romano publicó un artículo titulado Los guaraníes inventaron el fútbol. Su autor, el historiador italiano Gianpaolo Romanato, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Padua y miembro del Comité Pontificio de Ciencias Históricas del Vaticano, basó su tesis en el relato del sacerdote jesuita catalán José Manuel Peramás.
Peramás había llegado a las misiones jesuíticas de Paraguay en 1759 y plasmó sus observaciones en el libro De vita et moribus tredecim virorum paraguaycorum: "Solían también jugar con un balón, que, aun siendo de goma llena, era tan ligero y rápido que, en vez que lo golpeaban, seguía rebotando algún tiempo, sin pararse, impulsado por su propio peso. No lanzaban la pelota con la mano, como nosotros, sino con la parte superior del pie desnudo, pasándola y recibiéndola con gran agilidad y precisión". El "nosotros", de Peramás, se refiere a los europeos, aclara el antropólogo, lingüista y jesuita Bartomeu Meliá, principal impulsor de esta teoría, a la vez que uno de los investigadores más destacados de la historia y cultura guaraní en América.
La publicación del artículo despertó una fuerte polémica, ya que para la historia oficial el fútbol es un deporte inventado por los ingleses en el siglo XIX. El cineasta paraguayo Marcos Ybañez llevó esta tesis al documental Los guaraníes inventaron el fútbol, estrenado en Paraguay en 2014, que incluye entrevistas a especialistas y recorre las reducciones donde el juego está documentado desde el siglo XVII.
La pelota y el partido
La pelota guaraní no era una improvisación. Se fabricaba sobre una base de arena húmeda a la que se adherían capas y capas de caucho extraído del árbol kurupika'y. Con una bombilla de bambú soplaban el revestimiento hasta darle la forma y el diámetro adecuados. El resultado era una pelota que, según los cronistas, daba muchos rebotes y exigía una habilidad considerable para controlarla.
El jesuita José Cardiel, en su libro Las Misiones del Paraguay de 1771, dejó una descripción precisa del juego: "Al sacar, tiran la pelota un poco en alto, y la arrojan con el empeine del pie del mismo modo que nosotros con la mano; y al volverla los contrarios lo hacen también con el pie: lo demás es falta." Cardiel también consignó la existencia de apuestas entre el público y los participantes.
El partido se jugaba los domingos después de la misa y podía durar hasta la puesta del sol. Era, en palabras de Meliá, el deporte dominguero por excelencia en las plazas de los pueblos misioneros. El único detalle curioso: según el responsable del museo de San Ignacio Guazú, el marcador casi siempre terminaba 0 a 0.
Desde 1639, cuando el jesuita Antonio Ruiz de Montoya registró el juego en su Tesoro de la lengua guaraní, hay documentación continua de esta práctica en las reducciones. En 1777 y 1793 aparecen nuevas descripciones, todas anteriores a la codificación inglesa del fútbol en 1863. San Ignacio Guazú, la primera reducción jesuítica fundada en 1609, es hoy reivindicada como la ciudad donde el fútbol tiene su origen más antiguo documentado.
La historia del fútbol no comienza con actas en inglés. Comienza en la selva, con los guaraníes pateando con los pies descalzos una pelota de caucho.
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